Mudarme a tu cama, llevarte kilos de hamor
gramos de sonrisas y mañanas en color...
Anestesiar el tiempo, confundir a los segundos,
desorientar al sol, paralizar el mundo.
Vivir demasiado por si el aire nos faltase
por si el tiempo se parase, como si el mundo acabase.
Dedicando más a los que quiero que a mi mismo
viviendo lo justo para olvidarme de ese prisma.
Llantos, gente traiciona, y no lo asimilo
saber que quien hoy te la pega ayer iba de amigo.
Sabed que la poca cantidad la compenso en grandeza,
certeza de que yo aún respiro, realidad y pureza.
Calma y humo denso,
vivo entre tragos de cerveza,
pierdo por pereza, por voces en mi cabeza.
Destruyo los sueños a golpes con la rutina,
guardo aun los mejores recuerdos en la retina...
Viven lo sencillo por comodidad y salir del paso
vivo complicado de tormentas y de ocasos.
Bajo el mismo sol, la misma luna y el mismo paisaje
amante de lo natural haciéndolo salvaje.
Si te sonrío cuando te miro cerca, me muero por dentro
busco tu piel entre las sabanas y no te encuentro.
Olvidé el camino hacia su cama, ¡y eso que mas da!
puedo recordar a aquella que me acerque a mis metas.
Como un invierno sin que me abrigue tu cuerpo,
como la vida a tu lado, mi pasatiempo.
Como pensar que todo sueño llega a su fin
arriesgo por lo que vale la pena, sin comodín.
Deseo que algo llegue y cuando llega, se aleja sin más
atados al tiempo, la vida y su cauce, no compensa
quitamos lo que limita, buscamos lo eterno
despedidas con sabor de no volver a vernos.
De este frío constante de mis ojos, refleja el desgaste
nadie te regala nada, todo tiene un coste.
A pasos lentos se hace mas largo el camino
pero a la larga, mamá, importa todo lo que he recorrido
a la deriva me lleva la vida sin tus besos
estoy perdido no sé ni donde, nadando entre versos.
Haciendo balance entre lo que debo y quiero
entre lo que recibo y lo que de verdad espero...
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